Jordi tiene 21 años, es dominicano y nació con espina bífida, una condición con la que ha convivido toda su
vida. Comenzó a sondarse desde los 11 años por problemas urinarios y, tras llegar a España, inició el
sondaje intermitente con el objetivo de mejorar su calidad de vida y ganar autonomía.
Aunque al principio el sondaje le generó miedo e inseguridad, con el tiempo y el apoyo de su enfermera fue
adaptándose. Actualmente se sonda cada dos horas aproximadamente y lo integra en su rutina diaria con
normalidad, como cualquier otra persona que va al baño. Destaca la importancia de la higiene, la constancia
y el uso de alarmas para organizarse mejor.
El cambio ha sido muy positivo en su día a día. Ahora puede estudiar, salir con amigos y practicar deporte,
especialmente baloncesto, con mayor seguridad y sin la preocupación constante por las pérdidas de orina.
Además, destaca la lubricación de la sonda y la facilidad práctica que tiene. Además, la cirugía de Mitrofanoff
le ha facilitado aún más el sondaje, mejorando notablemente su comodidad y movilidad.
Jordi resume su experiencia con un mensaje claro para quienes empiezan: “Al principio tendrás miedo,
pero con el tiempo te adaptas y se vuelve parte de tu vida”, una reflexión que transmite confianza y
esperanza.